miércoles, 30 de agosto de 2017

"Deterioro en Monumentos Históricos"


Cada Monumento a restaurarse debe estar precedido de un minucioso estudio de diagnostico.



La Diagnosis es el primer trabajo del Restaurador, el cual debe ser realizado eficientemente, con conciencia y con método.



A través de un cierto análisis, el trabajo debe estar en grado de ser considerado con exacta individualización de la causa que ha originado el deterioro.



Entramos, entonces, a visualizar que existen causas de deterioro del monumento.



Se exige, por lo tanto en todo trabajo de Restauración, tener presente tales causas y de reagruparlas según un orden lógico.



El desastre estático puede ser determinado por dos o más agentes, ya estén estos en formas independientes o reunidas.



Nuestro examen, por lo tanto debe encontrar la causa del fenómeno.



Sobre todo aquella que aparece como principal o predominante, ya que esta causa de desastre puede estar acompañada de otras causas menos evidentes. Es necesario, por lo tanto, agotar toda posibilidad para hallar la causa del mal.



La pluralidad e interdependencia de los fenómenos del mal, constituyen uno de los temas más frecuentes y de mayor interés en el estudio del diagnóstico de la perturbación estática.



Hoy en día el técnico y el estudioso tienen la posibilidad de investigar, a conciencia, su campo de estudio.



Pueden, con los medios que brinda la ciencia moderna, examinar el comportamiento del material de construcción bajo la acción de agentes físicos, químicos, bioquímicos, biológicos, microbiológicos y botánicos.



Pueden, así mismo, estudiarse la resistencia de la estructura y del material.



Ahora bien, si nosotros polarizamos nuestra atención al edificio, considerando su esencia orgánica como el resultado de diversas intervenciones,… nos parece lógico y oportuno hacer una división entre la Causa Interna, es decir aquella ligada estrechamente a la naturaleza y al origen del edificio; y la Causa Externa, aquella ligada a intervenciones externas a él, es decir ajenas al edificio y su construcción.


Esta gran división, que la podemos ver en el gráfico, establece inmediatamente una clara línea de demarcación, calificando en modo preciso el rigen de la causa con respecto al monumento considerado orgánicamente en sí mismo.

A partir de estos dos grupos, se pueden enumerar y analizar las causas particulares, y pretenderemos hacerlo enseguida, sin pensar en que esta enumeración sea exhaustiva, pero sí que comprenda los factores básicos de deterioro.












EJEMPLO DE METODOLOGÍA Y ESTUDIO DEL DETERIORO DE UNA EDIFICACIÓN





ACTIVIDAD 2 DE BLOG

Inventario científico o inventario general. 

        El inventario general del patrimonio, que también tiene su referente de mayor estatura internacional en una iniciativa francesa, de 1964, es mucho más ambicioso que la pura identificación y localización topográfica de los elementos que integran el patrimonio edificado. Es, o debe de ser, ante todo un instrumento de conocimiento realizado desde la independencia de criterios científicos interdisciplinares. 10 Muchos países lo han intentado realizar, pero han fallado por falta de medios, perseverancia o método. Es muy lento y exige años de esfuerzo. Para abordarlo con cierta garantía de éxito es necesario construir previamente una metodología, un lenguaje y un código de criterios de interpretación y valoración comunes. En lugares como Francia (Tesaruro de la Arquitectura), Estados Unidos (Tesauro de Arte y Arquitectura ATT de la Paul Getty), y Andalucía (Tesauro de Patrimonio Histórico andaluz) lo primero que se ha hecho ha sido preparar un Tesauro para poder compartir un lenguaje de análisis entre las distintas disciplinas y agentes involucrados, y lograr a través de él garantizar la objetividad, la coherencia, la durabilidad y la accesibilidad de las informaciones recogidas. En el País Vasco esta es sólo una de las primeras carencias y ni siquiera se ha planteado nunca solventarla, aún cuando probablemente no faltan profesionales cualificados para realizarlo. La exigencia fundamental de un inventario general es que los criterios de estudio y análisis utilizados para su elaboración deben ser académicos, y los de valoración explícitos y contrastables. En lo que respecta al patrimonio edificado los criterios de valoración deben ponderar sobre todo la calidad proyectual y constructiva, la representatividad tipológica o singularidad inventiva, la antigüedad absoluta y relativa en cuanto a tipología o técnica, el estado de conservación o integridad de sus rasgos de identidad cultural y tipologica, y la significación histórica. Estos criterios de valoración son los que, a diferente escala, el Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO denomina “pruebas de autenticidad” y su aplicación correcta debe de proporcionar los recursos conceptuales que orienten de forma objetiva las decisiones relativas a la protección, la restauración y la valorización social del objeto patrimonial. Por razones que suponemos de operatividad o facilidad de gestión, el patrimonio arquitectónico se ha sectorializado en grandes familias, que incluyen las siguientes categorías: religioso y funerario, militar, rural, residencial, civil, obra pública, preindustrial, industrial y urbanístico, muchas de las cuales se subdividen a su vez en periodos histórico-estilísticos. Sin embargo, una mínima reflexión sobre estas familias del patrimonio descubre los graves problemas que semejante voluntad de compartimentación provoca a la moderna interpretación globalizadora del patrimonio cultural. Por una parte resulta obvio que muchas edificaciones pueden tener una militancia múltiple en varios campos, o que han variado de adscripción a lo largo de su historia, y por otro esta atomización sectorial dificulta, cuando no impide directamente, obtener una visión integrada del pasado real, en el que la verdadera unidad de análisis es el paisaje, comprensible únicamente desde la convivencia de edificios de diversas topologías, pero que se explican recíprocamente. El hecho resulta evidente en ejemplos como los conjuntos urbanos o en agrupaciones tradicionales como las que reúnen una casa torre (militar en su origen, residencial y posiblemente rural más tarde), con un molino (rural y preindustrial), una iglesia privada (religioso) y algunos caseríos (rural). Sin embargo en el Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco se está dando a estos elementos un tratamiento excesivamente individualizado, estudiándolos por separado, por profesionales diferentes y con criterios heterogéneos. 

El inventario es:
  • Identificación
  • Localización
  • Descripción
  • Clasificación
  • Valoración
  • Protección
  • Realización estudios especializados
  • Documento referencial
  • Herramienta de gestión
  • Certificación de la existencia de algo

INVENTARIO DE MONUMENTO HISTÓRICO O ARQUITECTÓNICO:  El Inventario del Patrimonio Arquitectónico, un testimonio documental con más de 30 años, vuelve a ver la luz con ocasión de la recuperación de la antigua base de datos creada a finales de los años setenta y principios de los ochenta del pasado siglo.

El Inventario del Patrimonio Arquitectónico se sitúa dentro de la labor de inventariado y catalogación del patrimonio histórico y cultural que comenzó en España a mediados del siglo XIX con la creación de las Comisiones de Monumentos, tarea que continúo el Servicio Nacional de Información Artística, Arqueológica y Etnológica en el año 1961 y que heredó el Centro de Información Artística, Arqueológica y Etnológica, que a finales de los años setenta elaboró los seis inventarios a través de la Dirección General de Bellas Artes. El Inventario constituye una herramienta testimonial muy importante de las características del patrimonio arquitectónico español de hace tres décadas y muchos de los inmuebles contenidos en él, tras su declaración, pasaron a formar parte del Registro de Bienes de Interés Cultural.


CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN - MARGARITA - ESTADO NUEVA ESPARTA


La Catedral Basílica de la Asunción

La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción​ 
o simplemente Catedral de La Asunción​ es el nombre que recibe un edificio religioso que pertenece a la Iglesia Católica y se encuentra ubicada entre las calles Independencia y Cedeño y Bulevar 5 de Julio, frente a la plaza Plaza Luisa Cáceres de Arismendi​ y Plaza Bolívar en el casco histórico de la localidad de La Asunción en el Municipio Arismendi al oeste de la Isla Margarita la más grande y poblada de las que conforman el Estado Nueva Esparta​ en la región insular y oriental del país sudamericano de Venezuela.

Vista de la Entrada al templo


       










  El templo sigue el rito romano o latino y funciona como la sede de la Diócesis de Margarita (Dioecesis Margaritensis) que fue creada el 18 de julio de 1969 mediante la bula Verba Christi del Papa Pablo VI. Esta bajo la responsabilidad pastoral del obispo Fernando José Castro Aguayo.
Es una de las catedrales más antiguas de Venezuela ya que es la segunda iglesia en ser construida en el país, su primer edificio data de 1571 siendo este destruido en un ataque de los franceses a la isla en 1602. En 1609 se iniciaron las labores para su reconstrucción que fue concluida en 1621.​
Es junto con la Basílica Menor de Nuestra Señora del Valle uno de los templos más importantes del Estado Nueva Esparta.


Fachada y lateral izquierdo de la catedral Nuestra Señora de La Asunción, del estado Nueva Esparta.


La catedral Nuestra Señora de La Asunción, uno de los templos más antiguos de Venezuela, está para mirar y no tocar tras años de omisión institucional; negligencia remarcada por el potente foco de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, que se promulgara en 1993 para evitar precisamente que los bienes culturales del país, recipientes del gentilicio, llegaran al estado de vulnerabilidad que hoy tendría esta joya arquitectónica de la isla de Margarita.
Lateral de la catedral La Asunción, del estado Nueva Esparta.

Actualmente el alcalde del Municipio Arismendi insto recientemente al Instituto del Patrimonio Cultural, IPC, a abocarse a la restauración de un inmueble que ha resistido en pie por 396 años, pero que a juzgar por las medidas operadas desde el jueves 15 de junio por el municipio, parece tener la fragilidad del cristal: prohibición de tocar cornetas o circular en vehículos automotores por la contigua calle Independencia, para distanciarlo de la vibración del tráfico que estremece sus cimientos; prohibición de hacer por la redonda espectáculos de envergadura que lo expongan a altos decibeles; tampoco está permitido prender fuegos artificiales en sus adyacencias, ni detonar cohetes, ni ningún tipo de artefacto que pueda afectar las bases de la debilitada estructura (aunque el alcalde no lo mencionó, se da por sentado que aquí se incluye el grueso estruendo de perdigones y lacrimógenas).


Si va a la catedral de La Asunción deje el carro a unas cuadras, en su perímetro no toque la corneta ni por error; evite alzar demasiado la voz cuando se acerque a ella y, al entrar, preferiblemente hágalo de puntillas, se le agradece si se quita los zapatos; ya adentro, que solo el murmullo del recogimiento espiritual y la oración allane sus recintos; si lo que quiere es rumbear cerca de la centenaria iglesia, váyase con su música a otra parte. No, no estamos de vuelta a la fervorosa devoción de antaño, es una muy pragmática manera de mitigar la precariedad de esta edificación de casi cuatro siglos que hoy sucumbe a décadas de desidia.


Abandono monumental
Esta iglesia, sucesora de la primera edificada en bahareque por el visitador de la orden de Santo Domingo, fray Juan de Manzanillo en 1571, fue construida entre 1609 y 1621 por el gobernador don Bernardo Vargas Machuca; desde entonces es apropiada por los lugareños como uno de sus más entrañables símbolos espirituales y emblema del neoespartano municipio Arismendi.
Postal de la catedral Nuestra Señora de La Asunción, del estado Nueva Esparta.
Postal de la catedral Nuestra Señora de La Asunción en 1898. Foto autor desconocido / Creative Commons.
La edificación, que actualmente colinda con la calle Independencia y la plaza Bolívar, se despliega en un rectángulo de 17 metros de ancho por 48 metros de largo. Tiene dos entradas laterales y una frontal, y uno de sus puntos de interés es el campanario de cuatro pisos adosado a una de sus fachadas, al que el reconocido arquitecto y divulgador de información sobre patrimonios culturales del país, Graciano Gasparini, calificaría en 1976 como “el único construido y terminado en Venezuela en el siglo XVI”. Sin embargo, otras fuentes indican que la capilla mayor, la sacristía, la torre y el campanario se terminaron de construir el 6 de junio de 1699.

Puerta principal de la catedral Nuestra Señora de La Asunción, en Margarita.
Entrada de la catedral de La Asunción, de líneas renacentistas. Foto tsunamiarturo/Tripadvisor.
En todo caso, en su persistente sencillez de cal y canto colonial resalta su “entrada de corte renacentista”, según registra el IPC en su Catálogo del patrimonio cultural venezolano 2004 -2006. Municipio Arismendi, estado Nueva Esparta, al tiempo de suscribir que esta catedral “marcó el comienzo de la arquitectura religiosa colonial”. Con tantas credenciales, fue declarada Monumento Histórico Nacional por el Estado venezolano en Gaceta Oficial Nº 26 320, del 6 de agosto de 1960.
Pero la catedral no parece recibir la atención institucional que reclaman su historia, su simbolismo espiritual, y el gentilicio sostenido por sus cimientos, según el reiterado llamado municipal al IPC para que estudie su restauración. Ya en abril pasado se informaba en el diario El Universal que “… la alcaldía de La Asunción solicitó al Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) del país que programara una revisión para evaluar la posible restauración del templo, dados sus años, sin embargo la misma aún no ha tenido respuesta”.
Llamado que el alcalde Richard Fermín reitera en este junio: “La última restauración que se le hizo fue hace 60 años, solicitamos al Instituto del Patrimonio Cultural que deje la indiferencia y atienda este icono asuntino”; solicitaba además que expertos “se aboquen a hacer estudios a profundidad, de manera que se haga la restauración definitiva de ese patrimonio”.
Fueron infructuosos los intentos de IAM Venezuela de comunicarse con el IPC para recoger su versión sobre este pedido municipal y del estado mismo de la estructura patrimonial. Seguiremos intentándolo para actualizar, con su experticia, la presente nota. Esperamos, junto con la alcaldía y el pueblo asuntino, la respuesta de este organismo oficial.
Quién quita que se termine con el monumental abandono del principal recinto de la religiosidad neoespartana.
Salvar un icono para salvarse
La periodista y escritora Milagros Socorro nos dice en su libro Criaturas verbales que “El deterioro de la ciudad desmedra el espíritu ciudadano”; ciertamente, con el derrumbe de los iconos urbanos se desploma también la ciudadanía, por lo que la campaña de concienciación adelantada por la alcaldía de Arismendi para preservar la sede de la Diócesis de Margarita de “daños mayores e irreversibles” es un gesto que aspira a “crear conciencia sobre el uso adecuado y el respeto a la catedral”, como alega Fermín, pero que servirá a la larga para garantizar el mismísimo futuro del gentilicio asuntino.
“Nuestro deber es mantener el icono de la ciudad y, más como asuntinos que somos, estamos obligados a resguardar nuestra catedral que es una de las más antiguas de Venezuela. Como autoridad municipal es imposible evadir la responsabilidad frente a esos riesgos, toda vez que la vida de los habitantes de la ciudad gira en torno de esa catedral, la que además es la imagen de la municipalidad”, acierta el alcalde.

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El Inventario constituye una herramienta testimonial muy importante de las características del patrimonio arquitectónico desde hace tres décadas.
EL INVENTARIO DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO El Inventario Arquitectónico tenía como objetivo "recoger en fichas normalizadas todos los conjuntos urbanos y los elementos arquitectónicos de valor histórico, artístico o cultural que constituyen el Patrimonio inmobiliario español. El objetivo que se pretende es el de disponer de una información urgente sobre el mismo que nos permita conocer su número, calidad, tipología, estado de conservación, protección y revitalización del Patrimonio Monumental". 
Existían dos tipos de fichas: de elementos y de conjuntos. En ellas, la información se estructuró en tres partes bien diferenciadas: la parte interior, con campos codificados que recogen datos como la localización, la accesibilidad, el estilo, las características, el estado de conservación, la propuesta de actuación, etc. de los conjuntos y elementos. La parte exterior, donde el anverso se destinó a la inclusión de un croquis o plano, en el caso de las fichas de conjuntos, y de un croquis o fotografía, en la de los elementos; y el reverso, que recoge la descripción, las observaciones y las referencias bibliográficas del inmueble inventariado. La totalidad de las fotografías que documentan el Inventario Arquitectónico eran copias en blanco y negro sobre papel baritado, casi todas con acabado “brillo”. Aunque el mercado contaba para entonces con diversas marcas de película en color, éstas no sólo resultaban más caras sino que su complejo procesado y posterior positivado no estaba al alcance de los laboratorios domésticos. A ello se unía que dada la insuficiente permanencia de los colorantes empleados, la tonalidad de dichas imágenes en color se alteraba transcurrido poco tiempo en presencia de la luz, altas temperaturas, etc. Los formatos predominantes en estas copias fotográficas son los de 9x12 cm. y 10x15 cm., siendo el formato máximo el de 13x18 cm., coincidente con las medidas del recuadro destinado a la inclusión de información gráfica en la ficha. La entrega de los negativos originales no fue preceptiva, por lo que este material original no forma parte del archivo de imágenes del Inventario. Algunos equipos redactores de inventarios no se limitaron a incorporar una imagen en cada una de las fichas, como podemos apreciar en el caso del Inventario de Barcelona o el de Navarra. En éstos, las fotografías se entregaron reunidas en ficheros, ordenadas de igual modo que las fichas del Inventario. Con sello de tinta en el reverso, en el que consta el número de ficha correspondiente, nombre del arquitecto director del Inventario, junto a otros datos de identificación, en el caso de las fotografías de Barcelona. En las correspondientes al catálogo de edificios del casco antiguo de Pamplona -realizado por el Ayuntamiento de dicha ciudad y compuesto por cerca de 1.000 fotografías- figura anotado a rotulador rojo sobre la emulsión el número de ficha a que corresponde cada imagen. Excepcionalmente, algunos equipos aportaron hojas de contacto de los negativos, en lugar de copias ampliadas, lo que resolvía el compromiso de ilustrar cada uno de los elementos singulares con menor coste. Para cada ficha se recortaban los contactos de los fotogramas correspondientes, y se fijaban a la misma con pegamento, caso de Toledo. O, tal como se entregó el Inventario Arquitectónico de Teruel, con la formación de álbumes con hojas de contacto perfectamente identificadas. Para ello, incluye en cada una de las páginas del álbum -detrás de un índice general que relaciona el nombre de población, código de las fichas asignadas y número de página donde figuran los contactos- el índice de poblaciones y número de fotogramas correspondientes. DESTINO DEL INVENTARIO ARQUITECTÓNICO En el año 1982 se creó una comisión de seguimiento de los Inventarios Artístico y Arquitectónico, para “revisar los Inventarios Artísticos o Arquitectónicos que se vayan terminando; seleccionar los que, a su juicio deban ser objeto de publicación inmediata así como los que convenga reimprimir debidamente revisados; proponer a la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas el encargo a personalidades de autoridad científica de los catálogos que resten por hacer, fijando el plazo para su entrega; proponer la persona o personas que deban encargarse de la revisión de los catálogos existentes cuya nueva publicación se estime conveniente así como proponer a la Dirección General la adopción de medidas conducentes a una mayor celeridad en la realización de los Inventarios y a la mejora de su nivel de calidad”. 

El resultado del Inventario del Patrimonio Arquitectónico que ha llegado nos aporta una documentación muy cuantiosa, pero desigual. Junto a los inventarios de determinadas provincias hechos con mucho rigor y dedicación, que se manifiestan en extensas y precisas descripciones y amplia bibliografía, se encuentran otros hechos de forma rápida y poco elaborados. Lo mismo sucede con el material fotográfico complementario, que en algunos de los inventarios provinciales es de gran calidad y en otros casos muy escaso y pobre, o incluso no existe. 


Inventario 
Valoración del Patrimonio Cultural La cuestión del valor El tema del valor o del valer, ha constituido asunto de reflexión sistemática de la filosofía durante más de un siglo. La axiología se dedica al estudio de los valores como entidad susceptible de ser problematizada. Dentro de esas reflexiones se señalan dos posiciones centrales acerca de la valoración, analizadas desde diversos puntos de vista, por los teóricos y que se refi eren a: » la valoración es un asunto propio y exclusivo de los objetos y, » la valoración es un ejercicio que realiza un sujeto sobre las cosas. La valoración, por tanto, ha estado entre esas dos posiciones para establecer el valor de los objetos: en la primera, se argumenta que todo objeto trae incorporado constitutiva mente su valor; en la segunda, que quien se aproxima al objeto en busca de establecer su valor es quien le otorga valor, pues éste, en sí mismo, está desprovisto de ello.
  Una y otra posición han sido cuestionadas y, aparentemente superadas, porque los argumentos a favor y en contra de cada una son muy sólidos. Así, ha surgido una posición alternativa que incorpora las dos anteriores, pues argumenta que es el ámbito en que se ejerce la acción de la valoración donde es posible encontrar la respuesta, dado que allí se concretan los valores que se asignan a un objeto, afirmando que: » “la valoración es el punto de confluencia de los objetos y los sujetos dentro de un ámbito de relaciones sociales, culturales o económicas”

Criterios de Valoración
Los criterios de valoración constituyen el aspecto más importante del inventario. Son las herramientas conceptuales que, en la elaboración de la lista preliminar y la selección final de bienes, de acuerdo con los objetivos del inventario, sea éste “temático” o “geográfico”, permiten calificar los bienes como de valor cultural. El valor cultural de un bien no depende estrictamente del cumplimiento de cada uno de los valores que se proponen en este documento. Tampoco es una sumatoria de valores en el sentido aritmético. Se trata, más bien, de una ponderación de valores que debe arrojar su calificación como bien cultural.

Constitución del bien: 
Se refiere a los materiales y a las técnicas constructivas con los cuales está constituido el bien. Existen bienes que por su antigüedad poseen materiales y técnicas en desuso o desaparecidas que merecen ser destacadas en el ejercicio de la valoración. Pero también pueden existir bienes con materiales o combinación de técnicas modernas que, igualmente, pueden valorarse por su singularidad o porque representan avances tecnológicos.

La forma: 
resulta del análisis formal del bien con la intención de conocer sus elementos compositivos y ornamentales en relación con su origen histórico (precolombino, colonial, republicano, moderno, contemporáneo), y su tendencia artística o estilística, con el propósito de valorar su acertada interpretación, utilización y sentido estético. La antigüedad: está determinada por el origen, por lo que la fecha de fabricación o construcción es determinante. Para esto se debe -en lo posible- sustentar documentalmente este aspecto. 
El estado de conservación:
se basa en la situación física del bien frente al paso del tiempo. Entre las condiciones que lo determinan se encuentran el uso, cuidado y mantenimiento que se le ha brindado al bien. El buen estado de conservación puede sumarle valores culturales, más aún, si el bien pertenece a una época pasada y está asociado a un hecho histórico importante. 

La autoría: 
existen bienes creados o construidos por un autor reconocido. En este sentido, es importante valorar aquellos bienes cuyo autor sea representativo para la historia de la arquitectura, el arte o cualquier otra disciplina y que haya dejado testimonio de su proJoseph Martens. “El Edifi cio del Banco de la República en Cartagena, 1927-2001”. Joaquin Viloria De la Hoz. Banco de la República, 2001. Pietro Cantini. “Apuntes Históricos Pietro Cantini, Arquitecto”. Ediciones PROA. 1989. Agustín Goovaerts. “Agustín Goovaerts y la Arquitectura Colombiana en los Años Veintes”. El Ancora Editores. 1998. Autor: Luis Fernando Molina Londoño. 41 ducción asociado a una época, estilo o tendencia. Este criterio se aplica sobre todo a las obras de los períodos republicano, moderno y contemporáneo. Como ya se dijo, este criterio debe ser analizado en relación con otros que refuercen su consideración. Igualmente, la autoría debe ser documentada o excepcionalmente atribuida, siempre y cuando el sujeto que valora posea la sufi ciente argumentación (histórica y teórica) para determinarla. 

Medioambientales: 
Un bien o un grupo de bienes posee importancia medioambiental cuando su constitución o implantación es consecuente con el contexto natural o ambiental donde se sitúa, de tal forma que propicia su integración con el paisaje. Aquí es donde cobra importancia la técnica constructiva y los materiales, más aún si éstos son oriundos de la región, si su explotación no implica deterioro del medio ambiente y si su utilización contribuye a la construcción del paisaje. 

De contexto urbano:
Además de su representatividad como unidades “individuales” dentro de un sector urbano consolidado, los bienes inmuebles participan en la construcción de una población y, por tanto, proyectan su valor cultural hacia el reCiudad Perdida. Santa Marta, Magdalena. “Parques Nacionales Naturales de Colombia”. Foto: INDERENA. Camino Real. Bojacá - La Mesa, Cundinamarca. Foto: Gobernación de Cundinamarca. Jaime Ortiz Mariño. Camino Real. Foto: Viceministerio de Turismo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. 42 conocimiento de la misma como bien cultural. Así, la arquitectura de un trazado urbano de origen colonial -por ejemplo-, puede poseer valores de contexto toda vez que defi ne los perfi les urbanos y los elementos del trazado (calles, plazas, plazoletas, etc.). En este sentido, los bienes inmuebles pueden ser valorados teniendo en cuenta su acertada inserción en el contexto urbano. 

"Deterioro en Monumentos Históricos"

Cada Monumento a restaurarse debe estar precedido de un minucioso estudio de diagnostico. La Diagnosis es el primer trabajo del ...